Querido diario:

19-10

Hace varias semanas le detectaron un cáncer de hueso en una metástasis muy acelerada. Aún me pregunto cómo no nos dimos cuenta antes de que se cayera, cuando ya, al parecer, se había extendido muchísimo. Las reacciones de los médicos han sido inmediatas, y hace poco empezó con la quimio.

Apenas he salido del hospital desde entonces, y aunque constantemente me repiten que descanse y vuelva en unos días, no me muevo más de lo necesario.

Aunque me reconforta estar aquí, sin preocuparme de que pueda quedarse solo, también duele ver cómo cambia progresivamente: su pelo se empieza a caer como las hojas del árbol que se ve por la ventana, en el seco otoño que estamos atravesando; está cansado, desanimado, y apenas le apetece moverse de la cama. Es duro, pero sé que saldrá de esta, como tantas veces ha salido de otras.

Tampoco duerme bien, las pesadillas afloran en cuanto cierra los ojos, y motivos tiene para tenerlas. Debe de estar aterrado. Yo también lo estoy. Así, cada noche, hasta la madrugada, pasamos horas enteras recordando viajes, excursiones, momentos felices que siempre le digo que vamos a repetir. Juntos. Otras veces, me siento en el borde de su cama y leo en voz alta. No me dice gracias, pero sé que lo agradece. Siempre ha sido de pocas palabras, pero sus ojos revelan lo que su boca oculta. Eso no ha cambiado.

12-01

Estoy feliz. Hemos pasado meses muy duros, pero parece que el invierno nos ha traído calma. La nieve que otros años brilla por su ausencia en nuestra querida Madrid, este año cae constantemente como trocitos de algodón que los propios ángeles dejan caer por y para nosotros.

Hasta él está más animado. A veces prueba a salir de la cama, y siempre con muletas, damos largos paseos por el hospital, buscando la ventana con mejores vistas. Incluso nos colamos en secciones prohibidas para nosotros, y se despierta en sus ojos ese brillo travieso que llevaba mucho sin aparecer. Nos quedamos mirando embelesados las preciosas vistas de las montañas nevadas que tienen por allí. Luego nos pillan y entre risas, volvemos a la habitación.

Llegó la Navidad, y con ello el mejor regalo que nos pudo hacer el hospital. Un permiso diario para poder salir a la azotea, y disfrutar de las delicias del invierno. Siempre salimos de noche, después de cenar, antes de que acabe el turno de las enfermeras que nos acompañan. Peleas de bolas de nieve, minutos y minutos embobados viéndola caer, y besos bajo el muérdago y las luces que lo decoran todo.

Entre nosotros no hay regalos, prometemos que cuando todo pase nos regalaremos el mejor viaje de nuestras vidas.

15-04

Como decía Murphy, “cuando las cosas vayan bien, habrá algo que haga que vayan mal”. En este caso, una maldita recaída. Al parecer, su dosis de quimioterapia no basta para controlar el crecimiento de las células tumorales. Así que después de un invierno con altibajos, pero en definitiva, bueno, volvemos al principio.

Lo único bueno es que el árbol que vemos tras la ventana está plagado de flores rojas como el fuego encabritado, cuya vitalidad desbordante y la vida que atraen, nos mantiene distraídos durante horas. Mantenemos la ventana abierta para no perder detalle, para oler la humedad en días lluviosos, y oír a los pájaros cantar cada mañana.

Según pasan los días, casi a la vez que el jardín del hospital se llena de vida, parece que a él se le escapa. Palidece por momentos y tiene menos fuerzas. Sin embargo, nunca pierde la sonrisa. Como cuando un pajarito se posó en el alféizar de la ventana y nos pió torciendo la cabeza, y él le dio unas miguitas de pan. O cuando las enfermeras corrían presas del pánico a cerrar la ventana maldiciendo y vaticinando un futuro resfriado y oye “¡Lo que faltaba!”. Nosotros siempre echábamos la culpa al enfermero que había venido antes.

Ahora nos tomamos esto de forma distinta a cuando llegamos el pasado otoño. Es, al final, una vida diferente y nos hemos acabado habituando. Ambos tenemos miedo, inquietudes y podría asegurar que muchas coinciden, pero ninguno lo menciona. Hay cosas que es mejor guardar para uno mismo.

13-07

En el fondo, sabíamos que la probabilidad era alta. Sabíamos que podía pasar… pero ninguno de los dos quería creerlo. Aún no lo asimilo. Es como si mi mente lo supiera, pero mi corazón aún creyera que puedo verle, hablarle y tocarle como siempre he hecho.

Escribo esto horas después de que ocurra todo. Creo que necesito ordenar mis pensamientos. Sinceramente, solo tengo ganas de llorar, de meterme en la cama y no salir. De pensar por qué la vida es tan injusta y se lleva a gente buena con mucho por vivir, y deja en el camino a otros, que juegan con la muerte y el dolor ajenos a diario. Pero sé que no es justo hacer eso. No es justo para él, no es justo para mí… para nadie.

Por eso no voy a gastar minutos en lloriqueos y preguntas existenciales, sabiendo que los suyos se han acabado. No voy a desperdiciar tiempo, siendo consciente de lo afortunada que soy por tenerlo. Así que voy a vivir. Por él. Por los dos.

Escribo en el aeropuerto, mientras espero a mi avión con un billete solo de ida. Le prometí que cuando todo pasara haríamos el viaje de nuestras vidas, y eso haremos…

Dicen que en verano se muestra en plenitud toda esa vida que nace en primavera. Y él no es menos. Su vida anterior se apagó para dar comienzo a otra que se muestra ahora en todo su esplendor. Y es que como dice Jorge Manrique, nadie muere si persiste su recuerdo en las personas. Y nunca lo olvidaré. Lo veré en cada copo de nieve, en cada pájaro que descubra, en las auroras boreales que siempre quiso contemplar, y en cada paisaje natural puro. Por eso decidí…

Próximo vuelo… ISLANDIA”.

_________________________

Relato participante en el concurso “Amores de verano”, de Zenda e Iberdrola.

22 comentarios en “Querido diario:

    1. Muy duro, sí… Pero a la vez es también tierno, o ese es el sentido que le quise dar. Cómo poder hacer feliz a las personas y apoyarlas, aun cuando la vida juegue en contra hasta el final. Me alegro de que haya conseguido emocionarte.

      Y muchas gracias! Tengo duras competidoras por lo que pude leer! Suerte a ti también 😘💕

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    1. Muchísimas gracias! Me alegro de haber podido conmoverte. Es una situación muy dura, pero a la vez la ternura de las personas que están ahí (esto es ficción, pero el sentimiento que se intercambia en estos casos es real) hace que los males se lleven de otra forma, sea feliz o triste el final…

      Muchas gracias de nuevo. Un saludo!

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  1. Me he quedado sin palabras. Esta vida es un misterio de grandes dimensiones, muchas veces o casi siempre muy injusta. Mi frase favorita para esas personas a las que adoro y se me han ido es que nunca tendré que recordarlos, porque jamás los dejaré en el olvido, ni un solo minuto de mi vida. Si recordamos es porque en algún momento olvidamos. Un honor leerte. Besos a tu alma.

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    1. Si, la vida a veces es injusta, pero en nuestra mano está hacer que la vida, corta o larga, de las personas a las que queremos, sea lo mejor posible. Y coincido totalmente contigo, a las personas queridas nunca se las recuerda, porque nunca se las puede olvidar. No lo había pensado así y me gusta mucho esa mentalidad!

      Muchas gracias por leerme. Besitos! 😘😘

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  2. Triste y duro… Angustioso y tierno. Muchas emociones se pueden sacar, dependiendo de la perspectiva con la que lo mires, no? También dependerá de la fuerza emocional de cada uno, supongo… A mi me ha transmitido bastante tristeza 😔😔
    Un beso 😘😘

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  3. ¡Qué bonito escribes! Siento mucho lo ocurrido. 😢😢Ahora lo único que puedes hacer es seguir adelante con tu vida, pero con su presencia en tu recuerdo. Allá donde quiera que esté, seguro que te da aliento.💪💪 Al parecer no soy el único que escribe desde el corazón. Me has emocionado, de verdad de la buena. Un besoo y sigue así 😉😉😘

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    1. Muchas gracias por tus palabras! Aunque tengo una buena noticia: es todo ficción 😊😊 Pero sí traté de ponerme en el lugar de personas que pasan por ello para darle tanta emoción como pudiera. Fue un relato que hice para un concurso, y (afortunadamente) no se basa en algo real.
      Me alegro de haberte emocionado y gracias de nuevo! Besotes 😘😘

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  4. Ay va, entonces disculpa. Me pareció tan real que pensé que hablabas de ti. Pues menudo alivio. Como puedes haber comprobado, me lo he creído tal cual. Eso es porque llevas mucha verdad dentro!! Siempre me emocionas. 😌😊

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    1. ¡Muchas gracias! Me alegro de que te haya gustado. El concurso no lo gané, era a escala muy grande y con gente muy buena. No quedé ni entre los 20 finalistas. Pero bueno, por participar no perdí nada y al menos sé por aquí que os gusta y que os ha emocionado, lo cual ya merece la pena por sí solo. Un besote 😘

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  5. Y hoy me doy de que tras tus instantes cazados, un día, y no sé cómo, dejé de seguirte. ¡Menos mal que me reengancho de nuevo a tu sitio!
    Yo creo que el concurso ese tenía tongo. O quizá que no querían un relato en forma de diario, porque la historia es, sencillamente, fantástica. Me encanta tu forma de contarla, de transmitir lo que ella siente mientras le ve apagarse, y cómo mantiene la fuerza necesaria para hacer que sea feliz hasta el final. Me ha encantado. Escribes genial.
    ¡¡Besitos y feliz año bonita!!

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